¿Se ha vuelto loca la Madre Naturaleza?

Nature

Anunciaba el titular de un periódico local, un nevado día de diciembre de 1996 en el que vientos a ciento cincuenta kilómetros por hora y lluvia y nieve densas azotaban el noroeste de los Estados Unidos, provocando el hundimiento de tejados, la caída de líneas de conducción eléctrica y avalanchas en el tráfico que colapsaban las principales autopistas. El titular —y la pregunta en sí— era más profundo de lo que en un principio muchos pensamos.

Desde entonces, los elementos no han hecho más que volverse todavía más caprichosos e impredecibles. En años recientes, hemos visto con asombro cómo crecían en número tormentas e inundaciones, huracanes y tornados, terremotos y tsunamis, olas de calor, sequía, incendios y erupciones volcánicas. Los desastres naturales han provocado muchas pérdidas de vidas y de recursos.

Un aviso

¿A qué viene tanto comportamiento excéntrico? Creo que se relaciona con la ley de causa y efecto, la cual actúa en nuestra vida, y decreta que nuestros pensa­mientos, palabras y acciones —positivos o negativos— generan una reacción en cadena y que personalmente experimentaremos el efecto de cada causa que hayamos puesto en movimiento. Somos responsables de nuestros actos, así como del efecto que produzcan en nosotros y en otras vidas, incluido el reino de la naturaleza.

Así pues, la ley de causa y efecto, también conocida como karma, es lo que vemos en las poco comunes y calamitosas manifestaciones de la naturaleza. Nosotros somos en gran parte responsables de lo que acontece en nuestra Tierra y en el ecosistema. Por tanto, estamos cosechando nuestro karma del pasado.

Hay muchos problemas en el mundo: hambruna en el planeta, drogas en las calles, todo tipo de violen­cia… Además, se producen fenómenos meteorológicos irregulares y desastres naturales. No veo tales sucesos como inconexos. Están relacionados y nosotros somos, en parte, responsables.

Se trata de un mensaje que se halla en lo más profun­do del alma. Lo conocemos internamente. Sin embargo, cuando no respondemos a nuestra percepción interna o a la guía interna que tal vez recibamos, tarde o tempra­no, de uno u otro modo, el karma desciende. Desciende con el propósito de que nos detengamos, nos reunamos para afrontar la situación, y reflexionemos en lo que es verdaderamente la vida. Estos desastres despiertan a la gente: la despiertan a percatarse de la llama del corazón, al amor y la compa­sión, y a unir esfuerzos. Pero seguimos enfrentándonos con problemas importantes, y muchos de ellos están relacionados.

Terremotos

Científicos y videntes han pronosticado terremotos y otros cambios terrestres en las costas oriental y occidental de los ee.uu. y en otros lugares del planeta. Sin embargo, los cambios violentos en la Tierra no son necesarios. Con un uso constante de la llama violeta podemos transmutar y mitigar nuestro karma y mitigar potenciales cambios violentos. Como Saint Germain ha dicho, la naturaleza siempre prefiere la manera más suave.

No obstante, cuando la vida elemental ya no puede seguir las crecientes imposiciones de la humanidad sobre el cuerpo terrestre, cataclismo y terremotos repentinos pueden tornarse necesarios. Cuanta más llama violeta invoquemos para nosotros y enviemos a la Tierra, menos intensos serán cualesquiera cambios que puedan acontecer al planeta.

Mi sintonía con la vida elemental y mi comunión interna con Dios me muestran que cuando los terre­motos, huracanes, ciclones y tornados son kármicos, las acciones liberadas por medio de la vida elemental son científicamente precisas. Una casa se derrumba, y la de al lado permanece intacta. Ninguna consecuencia o resultado es fruto de la casualidad: ambos reflejan el karma. La vida elemental es del todo exacta, hasta la última hoja y grano de arena.

Los científicos estudian el mundo físico de los efectos y descubren causas relacionadas con placas tectónicas, tensiones en la masa terrestre y otras circuns­tancias que pueden proporcionar explicaciones para los terremotos. Pero aquéllas tan sólo son el medio por el que los ciclos del karma se exteriorizan.

Sin embargo, gracias a la llama violeta contamos con la oportunidad, día tras día, de detener las espirales de un cataclismo inminente y revertir sus predicciones, puesto que es posible incluso revertir las más terribles predicciones de cataclismo con la acción de la llama violeta.

Cuando utilizan la llama violeta, con frecuencia las personas perciben una diferencia física y espiritual tangible. Por ello, la mejor forma de entenderla es a base de experimentarla por ti mismo recitando un decreto de llama violeta.

Decretos y mantrás de llama violeta

Después de hacer tu oración personal o uno o varios de los preámbulos, puedes utilizar uno o tantos de los decretos de llama violeta que leerás a continuación. Es conveniente repetir cada decreto o mantra tres veces o en múltiplos de tres.

Radiante espiral de llama violeta

En el nombre de la amada, Presencia de Dios, YO SOY en mí, mi Yo Superior, y toda la vida elemental —fuego, aire, agua y tierra— yo decreto para: [Ofrece tu oración personal aquí]. Y lo acepto hecho de acuerdo a la voluntad de Dios.

¡Radiante espiral de la Llama Violeta,

desciende y destella a través de mí!

¡Radiante espiral de la Llama Violeta, libera, libera, libera!

¡Radiante Llama Violeta, oh ven, impulsa y destella tu Luz en mí!

¡Radiante Llama Violeta, oh ven, revela el Poder de Dios para todos!

¡Radiante Llama Violeta, oh ven, despierta la Tierra y libérala!

¡Resplandor de la Llama Violeta,

ven, estalla y ebulle a través de mí!

¡Resplandor de la Llama Violeta,

ven, que todos te vean, expándete!

¡Resplandor de la Llama Violeta, ven, establece tú, Misericordia aquí!

¡Resplandor de la Llama Violeta, ven, transmuta ahora todo temor!