Karma

¿Se ha preguntado alguna vez?

¿Por qué algunas personas nacen ciegas o mutiladas y otras son genialmente dotadas?

¿Por qué algunas personas me agradan y otras me desagradan en un solo instante?

¿ Por qué me encuentro en las misma situaciones desagradables una y otra vez?

¿Cómo nací en una familia con la que no tengo nada en común?

¿Por qué algunas personas mueren en la infancia y otros en la vejez?

Bien, no estás solo.

La verdad oculta tras estas declaraciones es “Lo que envías hacia afuera regresa”. Este concepto de Karma es enseñado por los grandes iluminados de oriente y occidente. Aunque la palabra karma se ha hecho tan común, la gente aún no sabe lo que significa o cómo lidiar con él. La buena noticia es que los Maestros Ascendidos nos enseñan maneras de trnasmutar el karma negativo, alcanzar nuestro pleno potencial y obtener la liberación del alma, La Ascención.

El karma es conocido también como la ley del círculo. Exige que sea lo que sea que hagamos sea bueno o malo, el círculo lo trae a nuestras puertas para que nuestras almas aprendan la lecciones de la vida y ganen la auto-maestría. Determinamos nuestro destino por medio de nuestros pensamiento, sentimientos, palabras y hechos. Nuestras elecciones en el pasado definen el curso de las circunstancias actuales, así como las elecciones que hagamos hoy determinaran nuestro futuro.

El compañero de la Ley del Karma es la Ley de La Reencarnación. La Reencarnación proporciona los ciclos de tiempo necesarios y oportunidades que nuestras almas necesitan para equilibrar nuestras deudad kármicas, cumplir nuestro plan divino, alcanzar la maestría de nuestro Ser Superior. Simplemente, no es posible lograr todo esto en una sola vida.

KARMA “Karma” es una palabra sánscrita que significa acto, acción, trabajo o necesidad, incluye todo pensamiento o sentimiento. Tanto el hinduismo como el budismo enseñan que la ley del karma es una ley universal de causa y efecto que se aplica a todos.

La palabra karma puede tener un origen oriental, pero su significado general no es nuevo en la mente occidental. La Biblia establece el concepto: “Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará.” [Gálatas 6:7]. La ciencia también reconoce este principio. Por ejemplo, la tercera ley de movimiento de Newton establece que toda acción tiene una reacción igual y opuesta. La ley de karma funciona automáticamente y sin parcialidad en el mundo y en la vida de todos; reconocida o no, creída o no.

El karma, en esencia, es el efecto de todo lo que emitimos, consciente o inconscientemente. Tenemos libre albedrío para calificar correcta o incorrectamente la luz, y estas elecciones tienen ciertos efectos que nos hacen hablar de karma bueno y karma malo, es decir, el karma positivo o negativo. El libre albedrío es un gran regalo pero la forma como lo usamos repercute profundamente en nuestra vida.

EL KARMA NUEVO

El karma impregna nuestras vidas, aunque no todo lo que experimentamos está directamente relacionado con nuestras acciones en el pasado. Desde que la gente tiene libre albedrío son capaces de realizar un nuevo karma en cualquier momento.

VÍNCULOS KÁRMICOS

El karma no se produce aisladamente. Muy a menudo creamos karma con otras personas: aquéllos con quienes intercambiamos energía o que son los destinatarios finales de lo que emitimos. También es posible hacer karma con animales u otros elementos de la vida que nos rodea.

Cuando se crea el karma entre dos personas, un vínculo kármico se crea entre ellos, para bien o para mal. Este vínculo se continuará estableciendo de nuevo entre ellos. Si el intercambio de energía es constructivo, de ello puede resultar una bonita amistad que perdurará una vida o más allá de ésta. Si el karma es negativo, ello nos puede conducir a una relación difícil. ¿Te has fijado alguna vez en algún problema personal en tu vida que no sabes por qué razón continuas tropezando con él? El karma negativo continua manteniendo en contacto las personas, las unas con las otras, hasta que se asimila la lección de aquella relación.

EL KARMA DE GRUPO

Existe también el llamado karma de grupo. Éste tiene lugar cuando familias enteras, ciudades o naciones han hecho el karma los unos con los otros. Por ejemplo, piensa solamente en los grupos étnicos o religiosos cuyas hostilidades se extienden a lo largo de muchos siglos, por ejemplo en Irlanda del Norte, en Oriente Medio, guerras entre diferentes tribus africanas, etc.. No solamente este tipo de acciones crean unos fuertes vínculos kármicos entre la gente, sino que hacen que la gente sea vulnerable a los efectos del karma de grupo. Los desastres naturales como la sequía, el hambre, los terremotos y las inundaciones pueden ser el camino por el cual el karma vuelve a las comunidades enteras o naciones, son las consecuencias de los actos cometidos o consentidos como grupo.

LA LEY DEL CÍRCULO Y LA LEY DE MULTIPLICACIÓN

Para entender plenamente cómo actua el karma, necesitamos conocer dos nuevos conceptos. El primer concepto es de la ley del Círculo, también conocida como la ley de los Ciclos. Esta ley espiritual dice que la energía liberada por Dios y el hombre siempre vuelve a su punto de origen.

El segundo concepto es el de la ley de Multiplicación, el cual se basa en el principio espiritual que dice que los semejantes se atraen.

El karma sigue estas leyes. Trae a tu umbral todo lo que has emitido en el mundo, y vuelve multiplicado o intensificado porque la energía que emites acumula más energía de su propia clase antes de volver a ti.

El karma es un maestro. Te enseña el uso correcto e incorrecto de la energía, la mayoria de veces a través del ensayo y el error cuando vivimos nuestras vidas diarias. Podrías pensar que la energía que emites en el mundo es un tipo de inversión. Diariamente recibes una cierta porción de luz desde tu Presencia YO SOY y determinas invertirla en ciertos modelos de energía mediante tus pensamientos, deseos, palabras y actos. Como la energía sale de ti, influye en el mundo que te rodea. Cuando finalmente regresa a ti, ahora multiplicada, recibes tu inversión original con intereses y, teniendo en cuenta los efectos, puedes considerar si tu inversión fue o no sabia.

LA DURACIÓN DE LOS CICLOS KÁRMICOS

Los ciclos kármicos pueden ser breves o pueden ser largos, porque la energía que liberamos tiene su propia forma de salir al mundo. Por ejemplo, la niña a quien amas puede sentirse tan importante que cuando su hermano mayor regresa a casa de la escuela, lo saluda con gran alegría y amor. Esto, a su vez, hace que él se sienta tan bien consigo mismo que cuando encuentra a su amigo aquella tarde, la alegría se extiende y ellos pasan juntos un maravilloso rato y así sucesivamente. Desde luego, en cada uno de estos puntos de contacto hay una elección que implica perpetuar la energía, pero de alguna manera ésta continuará viajando a través del mundo, y puede tardar un rato antes de que el pleno efecto de lo que hemos emitido vuelva a nosotros.

Por esta razón, los ciclos kármicos pueden durar meses, o años, o incluso más. El ciclo del karma de retorno puede ser tan largo que no conozcas o reconozcas su origen. El karma bueno, como las relaciones gratificantes, pueden entonces ser interpretadas como “buena suerte”. El karma malo, como la enfermedad o las experiencias dolorosas, pueden causar la reacción y preguntarte “¿por qué yo?” aunque tú mismo, en algún punto de tu existencia, has colocado esas energías en movimiento y ahora recoges su recompensa.

En algunos casos, los ciclos kármicos pueden ser tan largos que incluso se extienden durante otras vidas, donde recogemos la cosecha kármica de vidas pasadas en el presente. Esto conduce al concepto de reencarnación (tema desarrollado más adelante).

LOS TESOROS EN EL CIELO

Aunque la energía kármica regresa a ti, y la experimentas por ti mismo, eso todavía no es el final de la historia. Dado que la energía no se originó en tus chakras sino en tu Presencia YO SOY, hay que completar una última etapa del viaje cíclico. La energía pura que emitiste vuelve a ti como karma bueno; te enseña, te inspira y por último te eleva hacia el nivel de la Presencia YO SOY. Dependiendo de cómo se haya calificado esa energía se almacenará en la esfera de luz correspondiente en el Cuerpo Causal. Por ejemplo si es amor en la esfera rosa, etc. Estas bandas o esferas de tu Cuerpo Causal son tus tesoros celestiales, contienen todo lo valioso y noble que has desarrollado a lo largo de tu existencia.

“No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corrompen, y donde los ladrones se meten y roban. Más bien acumulad para vosotros tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corrompen, y donde los ladrones no se meten y roban. Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón.”

Jesucristo (Mateo 6:19-21)

LOS RETOS EN LA TIERRA

Pero no toda la energía que hemos emitido a través de nuestros chakras regresa a nuestro cuerpo causal inmediatamente. ¿Qué le ocurre a la energía que hemos resaltado con modelos de imperfección e impureza? ¿Las heridas, los disgustos, los comportamientos arrogantes, las preocupaciones, los resentimientos, los miedos que hemos permitido que fluyan de nosotros al mundo?

Este tipo de energía se nos devuelve de forma negativa o karma “malo”. No es capaz de alcanzar el cuerpo causal, ya que tiene una cierta densidad que es incompatible con la alta frecuencia de la energía luminosa en este cuerpo. Por tanto, permanece con nosotros en el campo de fuerza de nuestros cuatro cuerpos inferiores. Esto bloquea a nuestros chakras y les impide que giren y irradien con capacidad plena, lo que reduce el flujo de energía hacia nuestros cuatro cuerpos inferiores. Impregna nuestra aura, donde se manifiesta como formas dentadas y colores oscuros que no reflejan la pureza de los siete rayos. Finalmente, se acumula en la mitad inferior del huevo áurico como formas kármicas y muestras de energía.

Los psicólogos hablan del subsconciente e inconsciente para señalar a estas formas del pasado no transformadas que se acumulan en el campo de energía de nuestro cuerpo. Los Maestros Ascendidos a menudo usan el término “cinturón electrónico” para referirse a la mitad inferior del aura donde tienden a acumularse estas formas. Esta energía negativa está directamente relacionada con los desequilibrios psicológicos y emocionales y es finalmente responsable de los problemas físicos, enfermedades, vejez y muerte del cuerpo.

Esto no es un castigo sino una lección kármica que nos enseña que debemos elegir y decidir mejor en lo que se refiere a nuestro uso de la energía divina confiada a nuestro cuidado. Nuestro karma negativo puede actuar como nuestro mejor maestro en este mundo, si tenemos la voluntad de escucharlo y de verlo como espejo e instructor de nuestra alma.

EL KARMA EQUILIBRADO

Caminar por un sendero espiritual no se caracteriza solamente por la aceleración de la conciencia sino también por el progresivo equilibrio del karma negativo. De hecho, debemos equilibrar nuestro karma para llegar a ser verdaderamente libres y reunirnos con nuestra Presencia YO SOY.

Los Maestros Ascendidos enseñan que existen tres maneras diferentes de equilibrar el karma negativo:

Soportarlo: Esto es la experiencia normal de la vida, la forma más pasiva de equilibrar el karma. La mayoría de la gente sufre su karma negativo y deja que se resuelva por sí mismo por medio del sufrimiento o combatiéndolo a través de éste. Cuando el karma negativo regresa a nosotros, podemos experimentarlo en nuestros cuerpos como fatiga, enfermedad o ciertos obstáculos. Aparece en nuestras relaciones como fricción, contrariedades u otros desafíos. Toma la forma de innumerables circunstancias y acontecimientos de nuestras vidas, quizás manifestándose como infortunio o accidentes repentinos o disfrazándose de desastre natural que afecta a algunos aunque permite que otros escapen milagrosamente.

El permanecer en calma y libre en medio de estos desafíos y viéndolos como lecciones mediante las que reevaluar nuestras vidas, permite que el karma se resuelva a sí mismo. Por otro lado, enfadarse o disgustarse con algunas personas en la vida puede reforzar el karma original y provocarlo para continuar regresando hasta que finalmente comprendamos el significado más profundo de nuestras experiencias y cambiemos nuestros caminos.

Abrirse paso mediante el servicio a la vida: Es el método más dinámico de equilibrar el karma. Al tender la mano hacia nuestro semejante e ir un poco más allá con la gente, conseguimos más cantidades de karma bueno, hechos meritorios que compensan nuestro karma negativo. Cuidar de un de enfermo crónico, miembro de la familia o amigo; ofrecerse como voluntario para luchar contra el fuego o como trabajador en un hospicio; cortar el césped de tu anciano vecino; pasar los sábados trabajando en un asilo para gente sin hogar; limpiar las autopistas sucias o plantar árboles en áreas deforestadas en tu tiempo libre, etc. Éstos son algunos ejemplos de las muchas maneras en que podemos ganar mayor karma bueno al extendernos hacia la vida que nos rodea.

Usar la llama violeta para transmutar el karma: Aplicar la llama violeta es un método espiritual revolucionario que te ayuda a equilibrar el karma negativo. Es uno de los medios espirituales más efectivos para enfrentarse a la causa, efecto y memoria de nuestro karma negativo.

La llama violeta no puede mitigar todo nuestro karma negativo, porque todos nosotros necesitamos experimentar algo de nuestro karma para aprender y crecer espiritualmente. Así, incluso cuando usamos con diligencia la llama violeta, a veces experimentamos porciones mayores o menores de nuestro karma de regreso. Esto puede adoptar la forma de karma simbólico que mitiga el impacto pleno de nuestro karma debido al mérito o la dedicación a una forma de vida superior. Pero aquéllos que han usado sistemáticamente la llama violeta son testigos de que ilumina claramente su carga kármica y es un complemento asombroso para su camino espiritual.

En resumen hay tres maneras de equilibrar el karma negativo.

* La primera manera y la más lenta es vivirlo en carne propia. Esta manera puede ser a menudo dificil. Por ejemplo, en esta vida una persona puede casarse y apoyar a aquellos a quienes abandonó o traicionó en una vida pasada. Ó tendría que sufrir los daños que ocasionó a otros.

* La segunda manera de equilibrar el karma negativo es inclinarse por el desempeño en las buenas obras. Esto lo puede hacer a través del desinteresado servicio a la Vida. Tal vez alguien que trabaje sin descanso en un asilo lo hace porque sabe a nivel de su alma que su escala kármica está inclinada hacia el lado negativo.

* La tercera y más rápida es a través del uso de un regalo especial de los Maestros Ascendidos, la Llama Violeta. Invocando esta energía espiritual de alta frecuencia puedes literalmente disolver los patrones de karma negativo, ayudarte a ganar automaestría y liberarte de los ciclos de reencarnación.