Reencarnación

El alma en encarnación utiliza unos vehículos para su expresión, los cuatro cuerpos inferiores. Esos vehiculos se desgastan. Si tienes un coche desgastado, compras uno nuevo, porque necesitas desplazarte. Lo mismo haces con tu cuerpo. Cuando se desgasta, adquieres uno nuevo.

Los ciclos de vida avanzan. Tu alma no empezó cuando naciste, ni terminará cuando mueras. Ella gana incrementos de luz durante cada ciclo de experiencia, en cada encarnación. Y se necesita un tiempo bastante largo para acumular suficiente luz y alcanzar el nivel de madurez espiritual requerido para lograr la unión con tu Presencia YO SOY. Con una vida no hay suficiente.

Necesitas tiempo para equilibrar el karma que has producido. Así la ley del karma se cumple a través de la ley de la reencarnación. El karma determina la forma de tu nacimiento pero no tus acciones. Proporciona la situación pero no la respuesta a la situación. La reencarnación le da al alma la oportunidad de aprender las lecciones del karma de retorno, bueno o malo. Si escoges no equilibrar el karma cuando se presenta la oportunidad en una vida determinada, la reencarnación nos proporciona otra oportunidad.

La reencarnación también es un sistema cósmico de misericordia, cuyos ciclos proveen la estructura para que tu alma alcance la madurez espiritual. Le suministra tiempo a tu alma para moverse a través de variadas experiencias como hombre y mujer, rico o pobre, diferentes nacionalidades, etc. También te permite sacar partido de tus previas cosechas de talentos y buenas acciones. Te permite absorber gradualmente la conciencia divina hasta que te conviertes en la plenitud de tu Ser Crístico. Te da el tiempo que necesitas para cumplir tu misión, para prepararte para tu ascensión, y así romper las rondas de renacimientos y vivir en reinos de conciencia superior.

En estas imágenes puedes ver ilustradas a modo de ejemplo algunas de las encarnaciones del Maestro Ascendido El Morya cuando vivió como Abraham y como el Rey Arturo. También del Maestro Ascendido Saint Germain cuando fue San José y Francis Bacon.