La verdadera historia de Navidad

Amado Saint Germain –Perla de Sabiduría (extracto)– 19 de diciembre de 1958. Vol. 1, No. 19.

Como uno de los privilegiados que ha sido parte de la primera Navidad, dirijo mis pensamientos, a esa estación que regresa cada año, a la legendaria, legendaria y aun una procesión histórica de siempre, el evento Divino: el nacimiento del Niño Crístico.

Sin embargo, la verdadera historia de Navidad, es más que una mera procesión histórica. Siempre trae una vibrante, siempre viviente exaltación del espíritu para cualquier y a todos los que humildemente y agradecidos toman unos pocos momentos para fijar su atención sobre la comprensión de su simbología; porque la historia de Navidad debe un día tomar lugar para cada uno de los niños no ascendidos de la luz en la Tierra. Navidad, y cada celebración venidera de la Misa Crística, es la liberación consciente de la naturaleza Crística desde y a través del suplicante en lo visible, la expresión tangible dentro del corazón. Dejando que el Ser Crístico irradie su pleno poder de Amor Divino magistral a través de la forma externa y la conciencia (personalidad), el alma, uno con ese Ser Crístico, eleva todo lo que contacta. Así, la Palabra, el YO SOY EL QUE YO SOY, se convierte en carne y habita entre nosotros(Juan 1:14)

Es particularmente importante que permitan que la emanación Crística que se encuentra poderosamente accesible en el solsticio de invierno, se manifieste en vuestras vidas, amados chelas, aun es fundamental que por el uso diario de la llama violeta transmutadora os mantengáis constantes en purificar vuestros mundos hasta que el Santo Ser Crístico (more dentro de la llama trina inmortal de la Verdad dentro del latido de vuestro corazón). Estando visible y tangible para todos los que os ven. Entonces seréis conocidos por vuestros trabajos, tal como lo fue el amado Jesús, y no por palabras solamente (Santiago 2:14-26). Entonces vuestro ser externo se convertirá en el imán divino para atraer nuestra luz a los que podéis poderosamente ayudar.

Los Tres Hombres Sabios – ya ascendidos: Melchor, amado El Morya; Baltazar, amado Kuthumi; y Gaspar, amado Djwal Kul, quizás mejor conocido como “el Tibetano” – fueron las corrientes de vida iluminadas que siguieron la silenciosa, la pequeña voz interior, los mensajes de su Presencia Crística Interior.

Esta sabiduría divina los condujo, a cada uno, desde sus moradas acostumbradas y confortables de varias partes del Oriente para aventurarse en un viaje solitario a través de peligros, montañas infestadas de bandidos y desiertos solitarios hasta que se encontraron en el mismo lugar y a la misma hora. Ellos vinieron no sólo para rendir tributo al amado Jesús, quien vino para convertirse en el Rey de reyes –que es la clave para la encarnación de la Palabra Divina– en la era de Piscis, sino también para dar ciertas radiaciones espirituales necesarias que fueron para bendecir a la Santa Familia en ese tiempo y en un tiempo posterior.

A pesar de que los Hombres Sabios trajeron sus regalos costosos al igual como sus regalos físicos simbólicos, más importantes fueron sus dones de radiaciones sutiles y no vistas en la cual ellos, como instrumentos magistrales, dieron de Dios en lo alto a nuestro Hijo recién nacido, las radiaciones de la Santa Trinidad: Fe, Esperanza y Caridad. Además ellos le otorgaron la plena acumulación de bien desde sus propios cuerpos causales, los cuales ofrecieron libremente al Cristo, Jesús(al Santo Ser Crístico de Jesús) para que él pudiera usarlos más tarde en su grandioso ministerio a lo largo de su vida.

La enigmática estrella del Oriente fue un foco de luz de la Presencia YO SOY del amado Jesús, la cual se manifestó en su nacimiento como una estrella que se hizo visible a los habitantes de la Tierra. Esto testificó la venida de la corriente de vida de Jesús en encarnación física, de tal manera que su presencia iluminara enormemente para resplandecer su Luz en los corazones, mentes y almas de todas las evoluciones de este mundo. Esa Luz se incrementó muy poderosamente a lo largo de los primeros años de su vida y entonces se expandió con intensidad Crística a través de su ministerio glorioso, y elevó permanentemente no sólo a la humanidad y a la vida elemental evolucionando aquí, sino aun la sustancia atómica del planeta se elevó en un mejor y más iluminado camino de la vida.

Es un axioma de la ley cósmica que uno se convierte en donde ponga su atención. Conociendo esto, que la conciencia de nuestros chelas esté dispuesta a dar un poco de su tiempo cada día, especialmente durante la estación Navideña, para la contemplación no sólo de la venida de la corriente de vida de Jesús al mundo, sino también a la venida de los Reyes Magos, desinteresados, llenos de fe y obedientes patrocinadores del Niño Cristo en Jesús y en todos los Hijos de Dios.

Al hacerlo nuestros chelas en tal unión de pensamiento y sentimiento, con sus ojos fijos detenidamente sobre la estrella de su amada Presencia YO SOY, verdaderamente unen su conciencia con Jesucristo ascendido y los Tres Hombres Sabios ya ascendidos. Esta comunión con los santos acelerará la victoria eterna de cada uno que esté dispuesto a entrar en su dominio sabio de conciencia aplicada a sus actividades diarias.

Hoy estoy llamando a nuestra amada Santa Amatista, la llama gemela del amado Zadkiel, Arcángel del fuego violeta, para inundar todo vuestro ser y mundo ahora y de todas las formas con su sentimiento de perdón, amor curativo el cual es la misma naturaleza del fuego violeta que verdaderamente encarna. Además, hoy mi amada Portia, Diosa de la Justicia, y Yo, sellamos a cada uno de vosotros dentro de un foco grande y hermoso de nuestro llameante corazón púrpura, la forma de pensamiento y símbolo de nuestros chakras de corazón, el cual frecuentemente usamos cuando ayudamos a nuestros chelas.

Podéis morar en este foco protector y depurador de las emanaciones áuricas de nuestro amor magistral hasta que la victoria de vuestra ascensión esté completa. Viviendo dentro de ese foco, experimentareis más y más de justicia divina en vuestros mundos, incrementado por el uso diario de decretos de llama violeta transmutando el karma de toda injusticia, y disfrutaréis libertad total de lo injusto, de lo innecesario, y de las injusticias de la conciencia humana. Así vuestro camino será más fácil, más feliz y más divinamente exitoso en todo lo que emprendáis.

Deteneos aquí sólo por un momento e intentad sentir la realidad de estos regalos que les hemos dado hoy, los cuales son vuestros por toda la eternidad. Porque ellos seguramente se manifestarán tangiblemente para vosotros dondequiera que vuestro ser externo plenamente los acepte. Estos regalos son tan reales como la vida misma y más preciosos que cualquier regalo de este mundo que podéis recibir. Además, al clamar nuestros regalos, los cuales son del Espíritu eterno, permanecerán con vosotros por siempre para expandirse, expandirse y expandirse.

Conscientemente llamad, reconoced, afirmad y aclamad este corazón llameante púrpura y visualizadlo alrededor de vosotros mismos y de todos los que pensáis y contactéis. Morad ahí en nuestra confortante llama violeta de la Paz del Cristo Cósmico y la completa confianza y descanso que viene de la realización del Amor Divino omnipresente sobre vosotros y cada momento no sólo de Navidad sino todos los años por venir. Amado Saint Germain –Perlas de Sabiduría– 19 de diciembre de 1958. Vol. 1, No. 19.Copyright © Church Universal and Triumphant

No bajemos la guardia

No es el momento de bajar la guardia durante los últimos días del año, al sólo convivir con la familia y seres queridos en estos días tan especiales, sino más bien recordemos nuestra obligación de ser el guardián de nuestro hermano y decretemos con más ahínco por todos aquellos que están deprimidos, desamparados, a punto de suicidarse, que han perdido un ser querido o se les ha incendiado su casa y han perdido todo o están atravesando por difíciles problemas económicos o de salud… Pidamos a la Madre María y a las legiones de luz que los envuelvan en su manto de amor para que ellos también tengan una Navidad llena de paz y esperanza.